
Eruditos, falsos proverbios que me aconsejan lo peor.
He hecho caso a todo, a todos y nada ha cambiado.
Porque no hay perdón para ti, ni saciedad para mi.
Y porque mi apoyo hoy es tan frágil como un niño recién nacido,
Y tan peligroso como un arma de fuego cargada...
No hay dolor para el dolor.
Ni hay consuelo para consuelo.
Y cuanto más te acercas más quiero acabar con ésta pesadilla.
Y el infierno se muestra ante mi con su “soberano” sonriente.
“Ven a mi”, susurra.
Debería hacerle caso, y servirle en mi favor.
Decirte adiós.
Y marcar el fin de...
Cobarde.
Ryuuko





